Pescado y marisco del Maresme

Aunque la tradición ha dejado paso a la modernidad en la Lonja de Arenys, la calidad del producto se mantiene con el paso de los años. Pescados y mariscos típicos del Maresme como la Gamba de Arenys, l’escamarlà, la petxina lluent, el calamar o el sonso, pueden acompañar cualquier tapeo, aperitivo o de almuerzo elaborado.

Texto: Josep Guijarro - Fotos: Sheyla Butsems

¿Sabías que la de Arenys es una de las cofradías con mayor número de pescadores? En su Lonja, cuya actividades frenética a primera hora de la mañana cuando llegan a puerto los barcos especializados en cerco, y también a primera de la tarde, cuando lo hacen los arrastreros, hay catalogadas cerca de 140 especies que abastecen las pescaderías de la comarca, y las embarcaciones traen consigo las capturas del día o de la noche, según la hora de la subasta.

Sentados en una tribuna con un telemando, los comerciantes pujan frente a una cinta sin fin por la calidad de los productos que previamente han sido pesados y catalogados. La tradición ha dejado paso a la modernidad y el desfile ya no requiere de voces, ni de conversiones de moneda. Pero la calidad del producto no ha cambiado, y tanto la Gamba de Arenys, como l’escamarlà, la petxina lluent, el calamar o el sonso, siguen siendo productos de primera. Alguno de ellos, como el Calamar de Arenys por ejemplo, es tan típico que tiene su propia fiesta. Recibe el nombre del ‘Calamarenys’ y se trata de una especie de festival gastronómico que transforma los guisos del municipio. Cuando llega el mes de octubre, la inmensa mayoría de restaurantes incorpora recetas tradicionales, algunos también de fusión, que tienen como protagonista a este cefalópodo tan apreciado y de gran calidad propio de Arenys de Mar. Las jornadas gastronómicas son en octubre porque la mejor época de pesca del calamar comienza a finales de septiembre, y es un producto tan versátil que puede degustarse en cualquier forma imaginable: desde los sencillos calamares a la romana hasta los rellenos de marisco, de carne, de setas o de verduras.

El escamarlà, tal y como se conoce a la cigala en la gastronomía catalana, tiene en esta zona un color rosado tirando hacia anaranjado y unas pinzas y una cáscara duras. Con un tamaño máximo de 30 cm, solo podrás adquirirla en la Lonja de Arenys si eres pescador, así que no si no lo eres, podrás encontrarla en cualquier restaurante de la costa y en otras tantas pescaderías.

En cuanto a la llamada ‘petxina lluenta’ en catalán, o almejón, suele degustarse cruda y en ensalada, al vapor o como acompañamiento a toda clase de platos de pescado. Pero es un producto que se encuentra al borde de la extinción porque  la flota de ‘petxinaires’ (pescadores que la consiguen) realizaron durante años una mala gestión de las capturas. De ahí su apreciación tanto en términos económicos como culinarios.

Si hablamos de la gamba de Arenys, no podemos dejar de elogiar el color rojo intenso que la caracteriza, cuya sabrosa y apreciada carne no requiere grandes florituras a la hora de prepararla. Basta con tomarlas a la plancha, con un poco de aceite de oliva, sal y ajo y perejil para convertirlas en un auténtico manjar.

Y ya en las aguas más profundas es donde se encuentra el sonso, pez de pequeño tamaño con el cuerpo muy delgado, alargado y cilíndrico conocido así por el nombre del arco con el que se captura: la sonsera. Aunque nacen casi a pie de playa y, quizá tal vez por eso, su pesca está regulada y es necesario disponer de una licencia específica.

Todo este marisco que hemos descrito es tan abundante como exclusivo en el Meditérraneo, especialmente en esta zona de las costa catalana. Marida a la perfección con vinos blancos (con o sin aguja, sobre gustos colores) o con cerveza bien fría, porque como le pasa a una conocida marca de cervezas: donde va, triunfa.

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