Descubriendo Marsella en tren con Renfe – SNCF

Desde hace tres años Renfe y SNCF unen Francia y España permitiendo visitar y descubrir la historia, la cultura, tradiciones y atractivos gastronómicos de diferentes ciudades francesas con unos tiempos de viaje muy reducidos, de manera cómoda y de centro a centro de la ciudad. Una de las rutas que los líderes en alta velocidad ofrecen es la que tiene como destino la ciudad de Marsella, con salida desde Madrid y parada en las ciudades españolas de Zaragoza, Tarragona, Barcelona, Girona y Figueras; y en los destinos de Pepignan, Narbonne, Béziers, Nimes, Avignom y Aix en Provence. Renfe-SNCF, a parte de este trayecto, conecta 21 destinos internacionales llegando a ciudades francesas como París, Valence o Lyon.

Texto: Redacción. Fotos: Pascal Micaleff, OTCM, Lamy, VDM y Renfe-SNCF.

Marsella

Los trenes de alta velocidad de Renfe-SNCF nos acercan a las grandes capitales francesas en pocas horas, y disfrutando de unos paisajes de ensueño como el que nos permite ver de Barcelona a Marsella en el trayecto de 4 horas y media. Este tren tiene una salida diaria uniendo Madrid, Zaragoza, Tarragona, la ciudad condal, Girona y Figueras con salida al mediodía y llegada a las 21 horas, y una salida diaria también en el trayecto inverso.

Marsella es la capital de la región de Provenza-Alpes-Costa Azul, siendo la segunda ciudad más poblada de Francia y la tercera más grande del país después de París y Lyon. Una de sus visitas obligadas es el puerto comercial, que es el más importante de Francia, y el tercero de Europa; a parte de los paseos por los rincones auténticos de esta ciudad mediterránea que nos permite una escapada ideal de fin de semana en tren.

La Basílica de Notre-Dame de la Garde

Las mejores vistas panorámicas de la ciudad se divisan desde la cima de la colina donde se encuentra la basílica de Notre-Dame de La Garde llamada popularmente La Bonne Mère, que se ha convertido en un símbolo para todos los marselleses desde su inauguración en 1864. Construida por el arquitecto Henri Espérandieu, de estilo románico-bizantino, es de visita obligatoria por su historia, arquitectura, decoración, y por supuesto, la imagen de Marsella.

El Puerto Viejo

La mejor manera de descubrir la ciudad es paseando por su centro histórico, y ahí se encuentra el puerto viejo o Vieux-Port en francés, situado en el corazón de la ciudad, y que actualmente es el puerto turístico. Aquí mismo descubriremos la esencia de la Marsella antigua, así como los talleres clasificados como monumentos históricos que nos sumergirán en esta ciudad mediterránea. No podemos irnos del puerto sin visitar la Abadía de San Víctor, el Faro de Santa María, la Avenida La Canebière y el Hotel de la Ville, el ayuntamiento de Marsella.

La gastronomía Marsellesa y su Bouillabaisse

El plato ineludible en nuestra visita a Marsella es la Bouillabaisse, un clásico de la cocina francesa, una sopa de pescado típica de Marsella que era un plato de pescadores, humilde, pero actualmente se reconoce como una gran comida para el que se seleccionan los pescados y mariscos que aportan mejor sabor. En toda la ciudad encontraremos diferentes restaurantes que nos ofrecerán este plato y muchos otros, ya que Marsella con su influencia mediterránea ha adaptado las cocinas de diferentes lugares a sus recetas convirtiéndolas en parte de la carta local.

Cabe destacar que la ciudad cuenta con un gran número de restaurantes con estrella Michelin como Gérald Passédat, con 3 estrellas, y l’Epuisette, Une Table au sud, Chez Michel o Alcvone con una estrella.

El jabón de Marsella

El mejor recuerdo que podemos traer de Marsella es su jabón, un producto auténtico, fabricado siguiendo la receta tradicional que no usa nada de grasa sino sólo aceites vegetales: el aceite de oliva, de palma y de copra.

La historia del jabón proviene de la antigüedad cuando realizaban mezclas de aceites y cenizas con agua para utilizar los jabones como remedio y como producto estético, hasta que en la Edad Media se empieza a utilizar para lavar la ropa. La industria jabonera en Marsella se desarrolla a partir del siglo XV, y con los años va perfeccionando su técnica y su industrialización.

Actualmente el comercio de jabón sigue siendo uno de los atractivos de la ciudad, ya que seduce a los compradores por ser un producto de calidad, artesanal, puro, natural y tradicional que podemos encontrar en los mercados artesanales o tiendas de Marsella, y que además se ofrecen en diferentes aromas.

Más información

www.marseille-tourisme.com

www.renfe-sncf.com

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