La Boquería, un símbolo a proteger

¿Mercado tradicional o atracción turística? El debate hace años que divide a unos y a otros, aunque el objetivo común al final es el mismo para todos: lograr un equilibrio sano entre los vecinos de la ciudad y las hordas de turistas que visitan La Boquería, compartir el espacio con todos los que quieran apreciarlo y que el mercado más grande y más visitado de Catalunya no muera de éxito.

Texto: Marta Parreño.

Fotos: Sheyla Butsems. Más de ocho millones de visitantes entran cada año en La Boquería. Atraídos por su autenticidad, por ese mimo al producto tan difícil de encontrar en estos tiempos de fast food (o fast life), pero sobretodo por una fama internacional que ha crecido exponencialmente en los últimos años, el éxito de este mercado municipal es rotundo, tanto que los propios compradores tienen dificultades a veces para simplemente entrar, e incluso para comprar, pues para ello tienen que abrirse paso entre grupos de turistas ensimismados que se pasean boquiabiertos, cámara en mano, como si estuvieran en el mismísimo Museu Picasso o en un concurrido parque temático. . El atractivo de los mercados es innegable. La explosión de colores, olores y sabores de cualquier mercado que se precie, en muchos lugares del mundo, le recuerda a uno lo fácil que es hallar la felicidad a través de los cinco sentidos. Y si en ese mercado uno puede encontrar cualquier producto fresco de cualquier lugar del mundo, entonces la felicidad se multiplica hasta límites desconocidos.

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Más de 300 puestos exhiben huevos, pescados, carnes y frutas de todo tipo, dulces, embutidos, setas… cualquier cosa que uno pueda echarse a la boca, en un colorido laberinto de más de 2.500 metros cuadrados que abre doce horas al día seis días a la semana. “Pienso en aquellos años en los que el mercado era una enorme familia, todos nos conocíamos y el barrio entero venía a comprar sus provisiones, y aún no había llegado el tsunami turístico”; son las palabras nostálgicas de Francesc Oliveta, uno de los comerciantes de toda la vida, regente del puesto de conservas Olives Francesc. Se puede decir, pues, que quizás La Boquería ya no sea una enorme familia pero quizás sí sea una gran comunidad con aroma de familia, y que aunque ya no sea el barrio sino el mundo entero el que acude a comprar sus provisiones, el mercado sigue vivo, muy vivo, y quizás lleno, muy lleno. Los tenderos de toda la vida son precisamente los que mantienen protegido el mercado. Así lo afirmaba el cocinero Oscar Manresa en su libro “Mi Boquería”: “Todos ellos son los que mantienen vivo el compromiso de que el mercado seguirá respirando en el futuro. Son los Petràs, los Frauca, los Besora o los Capdevila”. Y es que si se cuentan los años que llevan en La Boquería los personajes del libro, todos ellos suman casi medio milenio. La presentación de “Mi Boquería”, historia íntima a través de once de las paradas más conocidas, tuvo lugar el mes pasado en Barcelona y contó con la presencia de Albert Adrià, cocinero, vecino y amante del mercado, que afirmó: “Siempre me sedujo la visita al mercado como simple mirón, algo que más tarde fue fundamental para aprender a comprar profesionalmente, diferenciar la calidad de los productos, su precio, y sobre todo, estar al corriente de su temporada”.

800 años de historia

El arco modernista proyecto por Antoni Falguera que da entrada al mercado desde la Rambla es, posiblemente, la imagen más emblemática de La Boquería. Su colocación, en 1913, y la construcción de la cubierta metálica un año más tarde, han sido dos de las intervenciones más destacadas en la larguísima historia del Mercat de Sant Josep (como también se le conoce).

Con ellas se acabó definitivamente con el mar de toldos y las cubiertas provisionales que protegían a los comerciantes de las inclemencias del tiempo. Pero cabe decir que, aunque la primera piedra se colocó el 14 de marzo de 1840, los primeros documentos que confirman la presencia de mesas de venta de carne en el Llano de la Boqueria, en un contexto de mercados situados en La Rambla, son de 1217. Sí, hace 801 años que los payeses de los alrededores de Barcelona vendían sus productos en la ciudad. Hoy, en pleno 2018, La Boquería sigue en su sitio, y está más viva que nunca, tanto tanto, que hay que protegerla para que no muera de éxito.

MERCAT DE LA BOQUERÍA

Rambla, 91 | 08001 Barcelona

HORARIO DE APERTURA DEL MERCADO

De lunes a sábado: de 8:00h a 20:30h

 

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